
El dolor del tiempo, que es brisa y es viento, se sumerge cada vez más arraigado entre las nubes. Este dolor que se alardea de infinito nació desde tu pecho y se clavó en mis pupilas. Y vos ahí, congelado. Bellísimo para siempre. Sonando una fanfarria se quebró la línea que nos hacía reír y llorar, llorar y reir. Antes, se llenaba de vida. Ahora está desangrada para siempre...
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