domingo, 14 de noviembre de 2010


Ahora sé cómo duermen conmigo tus ojos, Entre tu paz y la paz del mundo, entre gorriones comiéndose el cielo Y jugando en mi vereda con un puñado de palabras que nunca dijiste. Quiero verte entre las partículas del aire Que llenan mis pulmones y los queman. Llenos de todo, rebalsados de vos…  Perdoname. No puedo con tu mirada. Mi única voz, no sé mirar más allá de tus pestañas. .. Y un día estabas del otro lado de mi abrazo, fusionando tus palabras con mi alma, volviéndola vulnerable ante tu risa, tu risa que muere una y otra vez en mi cabeza...  
Y ese abrazo que nunca llega. 
Y yo que muero todos los días, cada vez que veo pasar tu piel por mis pensamientos, cada vez que toco el espacio infinito en el que dejaste las huellas de tus zapatillas. Decime en qué lugar no estás... Tuve que arrancarme las líneas de la palma de tus manos de los poros de mi piel. Te llevaste el tiempo frio que envolvía nuestros cuerpos libres y despertaba en forma de nube que salía de tu boca, suspiraste sonrisas tristes cansadas de tanta fortaleza, te dormiste una vez en mi cuello y me marcaste tus sueños, bailaste en la noche que te abrazaba con estrellas en tus párpados. Tenés llena de estrellas el alma. Dejaste que el sol te inundara los labios. Sé que tuve que amarte mejor. Y vos tuviste que elegir tus pasos… 

lunes, 13 de septiembre de 2010

En este suelo arado de pasos interminables, entre las rimas que dan los ruidos de las bocinas de tu ciudad cruel, ahí entre la bruma espesa naciendo del caño de escape vi inmolar tu sonrisa desgarrada entre cortinas de nicotina mesurada. Te imagino maldiciendo la existencia del hombre de ciudad, infinitamente vulgar y escasamente alegre. Inalcanzable.  Y tus manos frías que me dibujan un limbo en el aire, como líneas invisibles que cortan la respiración y la agitan. Y ese pez que nos mira fijo a los dos, pero no sabe que existimos…  


Caio..

lunes, 14 de junio de 2010

i m p o s i b l e


De saber cómo vuelcan con tus ojos los puntos del aire, haciendo garabatos entre tu respiración y la respiración del mundo. Antes, tocabas con tus dedos las cortinas que rompieron la risa en ese lugar frio en el que vivís. Con un lago. Y, a veces, había barcos también. "Todo pasa por algo", me decías. Y ese pájaro que repetía entre las hojas de mis árboles que era imposible. Aún encontrándote en el cielo, aún cuando no duermas nunca, imposible tocar tu espalda alada, imposibles tus manos frías en mi cara...

jueves, 13 de mayo de 2010




A veces se olvidan con tu suerte las cosas que pasan entre las nubes. Por no pagar se van encallando las ballenas en la ropa.
Hoy te vi.
No me acuerdo por qué pensé que no quería que duraras solo un día. Y vomitaste mariposas de colores.
Algo pasó en el baile entre el cielo y los ojos del mundo que hizo que se fusionaran los corales en tus dedos. Cascotes de tierra que tira el pasto para asesinar la fragancia de las fábricas. Y vos con tu mirada urbanizada.
Y yo, que cruzo la calle y ya te extraño...